Roscón de Reyes


¡Feliz Año Nuevo! Espero que lo hayáis pasado muy bien en la cena de nochevieja, ya sólo nos queda el último "tirón" con la cabalgata y cómo no, ¡el roscón!, uno de los indispensables en Navidad, y además, totalmente "tuneable" ya que se puede rellenar de lo que más nos guste, hacerlo grande, pequeño o individual y decorarlo como nos apetezca... Yo os traigo la versión clásica con las medidas que a mí me han funcionado. Con estas proporciones me salió un roscón de aproximadamente unos 700 gramos (sin el relleno). En este ocasión no he hecho fotos del paso a paso, ya que es muy similar a la receta del panettone, pero veréis que es muy sencillo, sólo hay que respetar los tiempos de fermentación, así que ¡manos al roscón!

Ingredientes:
(para el prefermento)
- 100 gramos de harina.
- 75 ml leche tibia (no caliente, para no "matar" a la levadura).
- 2/3 de un cubito de levadura fresca (aprox. 15 gramos).

(para la masa)
- 100 gramos azúcar blanco.
- 2 huevos L.
- 400 gramos harina.
- Ralladura de 1 limón y de 1 naranja.
- 100 ml leche a temperatura ambiente o tibia.
- 20 ml agua de azahar.
- 1 cucharadita de sal (5 gramos).
- 75 gramos mantequilla a temperatura ambiente.

(para decorar)
- Fruta confitada o escarchada.
- Almendras laminadas.
- Azúcar blanco.
- Huevo batido para pintar.

Elaboración:
Comenzamos preparando el prefermento, que sería como una masa madre: desmenuzamos y disolvemos la levadura en la leche, lo mezclamos con los 100 gramos de harina y tapamos el recipiente con film (mejor que sea una jarra alta). Lo dejaremos cerca de una hora en un lugar cálido.

Pasado ese tiempo, y con el prefermento ya crecido, comenzamos con la masa: en un bol (puede ser a mano o con robot) batimos los huevos con las ralladuras del limón y la naranja, el agua de azahar y la leche. Agregamos el azúcar, el prefermento y la harina. Cuando esté todo bien mezclado, añadimos la mantequilla.

Nos debe quedar una masa lisa y elástica. La pondremos en un bol amplio con las paredes engrasadas, y lo dejamos fermentar en un lugar cálido hasta que doble su volumen. Dependiendo de la humedad y la temperatura ambiente podrá tardar más o menos tiempo.

Una vez fermentado, lo ponemos sobre la encima muy ligeramente enharinada y lo amasamos un poco para que pierda el gas. Le damos la forma característica del roscón y lo pasamos ya a la bandeja del horno (a la que habremos puesto un papel de hornear). Lo tapamos con un paño y dejamos nuevamente que doble su volumen en un lugar cálido.

Cuando haya crecido, ponemos el horno a calentar a 170º C. Con el huevo batido, pintaremos la superficie del roscón y lo decoraremos con la fruta y las almendras laminadas. Con el azúcar de la decoración, para hacerlo grumoso, lo mezclaremos con unas gotas de agua y un chorrito de agua de azahar, lo removemos y lo esparcimos por encima del roscón.

Lo hornearemos en la parte media del horno unos 25-30 minutos. Lo sacamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.

¿Y qué pasa con el muñequito sorpresa?
Si no lo vamos a rellenar, podemos poner un muñequito de cerámica o vidrio envuelto en papel film y meterlo en la masa antes de hornear. Pero si lo vamos a rellenar con nata, trufa, crema pastelera, cabello de ángel... podemos poner un muñequito (que puede ser de plástico) también envuelto y meterlo mientras ponemos el relleno.

Para conservarlo, podemos meter el roscón en una caja de cartón, o bien ponerlo en una bandeja o fuente y envolverlo con papel film.
Si no lleva relleno, podemos dejarlo a temperatura ambiente, de lo contrario, lo conservaremos en el frigorífico.

¿A qué es muy fácil? Os animo a que hagáis el vuestro y lo personalicéis todo a vuestro gusto!

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