Rosquillas de Alcalá


No sé si las habéis probado alguna vez pero el dulce de yema es... para chuparse los dedos y repetir! Andaba hace tiempo buscando la receta de estas rosquillas y de hecho, ya intenté hacer una versión parecida que publiqué en mi otro blog (si queréis verla podéis hacer click aquí). La receta finalmente la encontré en la web de embajadoras.com y la verdad es que se acerca muchísimo a las originales, que por cierto, son más naranjas que las mías, pero eso es cuestión de echar más o menos yemas... Si las queréis más naranjas sólo hay que doblar las cantidades, bueno, y el agujero, que yo lo he hecho más pequeño... Ahora os dejo con la receta, y después os pongo una foto de las originales de Alcalá de Henares (aunque también se pueden ver en otras localidades de España, aunque con otros nombres).
 
Ingredientes:
- 2 planchas de hojaldre.
- 4 yemas de huevo.
- 80 ml. + 35 ml. de agua.
- 240 gramos de azúcar.
- 200 gramos de azúcar glass.
 
Elaboración:
Bueno, en la web de Embajadoras no venían exactamente todas las proporciones y varié un poco la forma de hacerlo, así que os dejo la receta tal cual la hice yo...
Bueno, sin amasar las planchas de hojaldre ni nada, las abrimos según vienen en el paquete y cortamos los círculos con dos cortadores de distinto tamaño, como cuando hacemos donuts, y las ponemos sobre una bandeja de horno con papel vegetal de dos en dos (una encima de otra). El horno lo tendremos precalentado a 220º C y las doraremos unos 15-20 minutos.
 
Las sacamos del horno y las ponemos sobre una rejilla, pero dejamos debajo la bandeja del horno y el papel porque después, cuando bañemos las rosquillas en la yema y en el glaseado las dejaremos escurrir y así, mancharemos menos.
 
Ahora haremos el dulce de yema (que por cierto, os puede servir para glasear otros postres, como donuts, palmeras... probadlo, porque os aseguro que está buenísimo). Para ello, hacemos un almíbar con los 80 ml. de agua y los 240 gramos de azúcar normal. Lo calentaremos sólo hasta que el granillo de azúcar se haya disuelto. Lo retiramos del fuego y dejamos templar mientras batimos las yemas, entonces le vamos agregando el almíbar a las yemas poco a poco, en forma de hilo, mientras las batimos con las varillas manuales, para que no se cuajen. Entonces, volvemos a poner todo en el fuego otra vez pero a fuego medio, y seguimos removiendo hasta que espese.
Ahora viene lo divertido, cogemos las rosquillas y las sumergimos bocabajo en el dulce de yema hasta la mitad y las dejamos escurrir bocarriba sobre la rejilla.
Cuando esta capa de yema se haya secado (no tarda mucho), empezamos a hacer el glaseado para que se vean más apetecibles todavía.
 
Hacemos el glaseado con los 35 ml. de agua restantes y los 200 gramos de azúcar glass y lo mezclamos (en frío). Si no os gusta tan espeso, ir agregando gotas de agua hasta que tenga una consistencia más líquida, y entonces, con una brocha de repostería, "pintamos" las roquillas por toda la superficie, y nuevamente, dejamos que se seque.
 
Como nota final, deciros que no es necesario conservarlas en el frigorífico, podéis tenerlas a temperatura ambiente en un recipiente hermético, aunque sabiendo lo buenas que están, ¡no os van a durar mucho!
 
Rosquillas de una pastelería en Alcalá de Henares
 

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