Tarta Tatin


Qué gran acierto el error que cometieron las hermanas Tatin, a finales del siglo XIX, al crear, sin saberlo, una nueva tarta de manzana, pues la hicieron al revés, poniendo primero las manzanas en el molde, y después la masa. Hay distintas versiones sobre esta historia, pero lo cierto es que la tarta se convirtió en todo un éxito y ocupó el lugar que le correspondía en la carta de postres del Hotel Tatin, regentado por ambas hermanas, en una localidad al sur de Orléans, llegando a convertirse, a día de hoy, en todo un referente dentro de la repostería francesa.

El Hotel Tatin, en Lamotte-Beauvron

En mi receta, me baso en el modo de preparación explicado por Samantha en su libro La cocina de Samantha Vallejo-Nájera, aunque no he seguido las proporciones, y he reducido el tiempo de cocción del caramelo y las manzanas.

Uno de los libros de Samantha, disponible en

Mi molde es de unos 18 cm pero podéis usarlo de cualquier tamaño, eso sí, debe ser metálico y no de silicona, pues primero lo pondremos al fuego, y después al horno. También os sirve una de esas sartenes a las que se le puede quitar el mango para poder manejarlo cómodamente al fuego y después quitárselo cuando lo introduzcamos en el horno.
El molde normalmente es de forma tronco-cónica, pero si no tenéis, también os sirve uno redondo normal y corriente, desmontable o no. De todas formas, os dejo el enlace a uno de Amazon que es de aluminio y del mismo diámetro que el mío (y baratísimo):


Como decía, el diámetro puede ser otro, y para saber cuántas manzanas tendríamos que poner, yo tengo un pequeño truco: ponemos de pie las manzanas que nos quepan, y ese sería el número de manzanas que tendríamos que utilizar, tal y como veis en la foto:


Si tuviérais que utilizar más manzanas, las proporciones de azúcar y mantequilla podríais variarlas siguiendo una sencilla regla de tres. Y ahora sí, vamos con nuestros ingredientes:

- 3 manzanas.
- 75 gramos de mantequilla en daditos.
- 100 gramos de azúcar blanco.
- 1 lámina masa quebrada/brisa.
- 1 limón.

Elaboración:
Lo primero que haremos será preparar las manzanas, para ello, las pelamos, las descorazonamos y las cortamos en gajos (ni muy finos ni muy gruesos).
Exprimimos el jugo del limón y rociamos las manzanas para que no se oxiden y las reservamos.

Ahora, en el molde, ponemos el azúcar junto con la mantequilla y lo ponemos a fuego medio, para que se vaya fundiendo y mezclando todo. Lo dejamos cocer suavemente hasta que alcance un color rubio oscuro.
Entonces, lo retiramos un momento y colocamos los gajos de las manzanas (escurridos) por todo el molde, procurando que quede una forma más o menos bonita (por ejemplo, de forma concéntrica). Los ponemos bien apretaditos. Volvemos a poner el molde al fuego, y seguimos calentando, a fuego medio y sin tapar durante unos quince minutos.

Pasado este tiempo, retiramos definitivamente el molde del fuego y lo cubrimos con la masa quebrada, metiendo bien los bordes por dentro para que toda la fruta quede tapada.
Precalentamos el horno a 180º C y horneamos la tarta durante 30 minutos.

Al terminar, sacamos el molde y lo dejamos enfriar sobre una rejilla a temperatura ambiente. Una vez frío, lo desmoldamos poniéndolo sobre un plato y dándole la vuelta, para que finalmente quede la masa abajo y la fruta arriba.

Sugerencias:
La forma tradicional de preparar esta tarta es con manzanas, pero según nuestros gustos, o incluso la temporada del año, podemos variar la receta y hacerla con peras, melocotón, mango, fresas... o hacer una combinación de varias frutas.
Por otra parte, podemos acompañar la tarta con una bola de helado de vainilla, de chocolate o simplemente, espolvorear un poquito de canela por encima, aunque os confieso que sola está realmente deliciosa!

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