Corazón de tres chocolates


Para hoy, día de San Valentín, me he decidido por la típica tarta de tres chocolates, pero acorde con la festividad, en forma de corazón en vez de la clásica forma redondeada. Claro, que si no tienes molde con forma de corazón, puedes hacerlo redondo, o incluso cuadrado, respetando las mismas proporciones, y siempre que el molde sea desmontable, para que nos resulte más fácil de desmoldar después.
El equivalente de un molde redondo a este de corazón que yo he utilizado es el de 20 cm. Respecto a los ingredientes, he visto multitud de recetas que lo hacen con cuajada, pero yo, que casi siempre se me olvida, la he hecho con gelatina en hojas, eso sí, el resultado es buenísimo también. Además, hice un poquito de trufa (receta aquí) o bien podéis simplemente, fundir chocolate de postres en la misma cantidad de nata para montar (mínimo un 30% de materia grasa), esperar a que enfríe y después montarlo como si fuera nata, para poder ponerlo en una manga y hacer las decoraciones, o simplemente dejar la tarta tal cual!

Ingredientes:
- 600 ml leche (de la que queráis, incluso vegetal).
- 600 ml nata líquida.
- 12 hojas de gelatina.
- 200 gramos de chocolate negro para fundir.
- 200 gramos de chocolate con leche.
- 200 gramos de chocolate blanco.
- Decoración al gusto.

Elaboración:
Después de preparar el molde con papel de hornear en el fondo e incluso las paredes, vamos a separar 200 ml de la leche y otros 200 ml de la nata, los mezclamos y los ponemos a calentar.
Mientras tanto, metemos en agua fría 4 de las hojas de gelatina para que se vayan hidratando.
Cuando la leche y la nata estén calientes, pero sin llegar a hervir, troceamos el chocolate negro y lo disolvemos en la leche, ya fuera del fuego.
Escurrimos muy bien las hojas de gelatina, soltando todo el agua posible, y las disolvemos en la mezcla de chocolate.
En esta ocasión no he puesto azúcar entre los ingredientes, ya que considero que el chocolate ya lleva suficiente, pero si queréis añadirle una pequeña cantidad, por ejemplo, 50 gramos, podéis hacerlo, añadiéndola por ejemplo, a la leche y la nata mientras se calientan.

Vertemos nuestra capa de chocolate negro en el molde y esperamos a que enfríe completamente antes de meterlo en el frigorífico para que termine de cuajar.
Una vez que esté perfectamente frío y cuajado, pasaremos a hacer la capa de en medio, repitiendo lo que hemos hecho con el chocolate negro, pero cambiándolo por el chocolate con leche.
Finalmente, haremos lo mismo con el chocolate blanco.

Y lo dicho: podemos dejarla así o hacerle alguna decoración, se me ocurre por ejemplo, algunas rosas de fondant o buttercream...¡y a enamorar!

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